
Uno de los aspectos más importantes en la comprensión y el acompañamiento de un niño autista es conocer su perfil sensorial. Cada persona en el espectro tiene una forma única de percibir el mundo a través de sus sentidos, lo que puede influir en su comportamiento, emociones y regulación diaria. Un perfil sensorial nos ayuda a identificar qué estímulos pueden resultar agradables, neutros o desbordantes para la persona, permitiendo adaptar el entorno y estrategias de apoyo según sus necesidades.
Si de momento no tienes acceso a una evaluación profesional, puedes elaborar un registro sensorial casero observando y anotando las respuestas de tu hijo a distintos estímulos. No es un diagnóstico ni sustituye una valoración individual: sirve para detectar patrones y comunicar mejor tus observaciones. Puedes contrastarlo con la guía sobre perfil sensorial en el autismo.
1. Comprender los sistemas sensoriales
Para hacer un perfil sensorial, es importante conocer los distintos sentidos y cómo pueden afectar a la persona autista:
- Vista (Sistema visual): Sensibilidad a luces brillantes, colores intensos o movimiento.
- Oído (Sistema auditivo): Reacciones a sonidos fuertes, agudos o continuos.
- Tacto (Sistema somatosensorial): Preferencia o rechazo a ciertas texturas, temperaturas o presiones.
- Olfato y gusto: Sensibilidad a olores y sabores, preferencia por ciertos tipos de comida o rechazo a otras.
- Propiocepción: Sensación de su propio cuerpo en el espacio, necesidad de presión o movimiento.
- Vestibular: Respuesta a los movimientos y equilibrio, como balancearse o girar.
- Interocepción: Conexión con sensaciones internas como hambre, sed o necesidad de ir al baño.
2. Observación sistemática
Lleva un diario durante al menos una semana y anota las respuestas de tu hijo a distintos estímulos en su entorno cotidiano. Presta atención a:
- Momentos de calma o disfrute: ¿Qué estímulos parecen agradables y reguladores?
- Momentos de sobrecarga: ¿Cuáles parecen generar angustia, molestia o evitación?
- Respuestas que se repiten: Balancearse, taparse los oídos, buscar ciertas texturas o alejarse de un estímulo.
- Preferencias y rechazos: Materiales, sonidos, luces, olores, sabores, temperaturas.
Puedes estructurar la observación con una tabla como esta:
| Sentido | Estímulos agradables | Estímulos neutros | Estímulos molestos |
|---|---|---|---|
| Visual | Luces cálidas, colores suaves | Luz natural | Luces fluorescentes, destellos |
| Auditivo | Música suave, sonidos rítmos | Silencio | Sonidos agudos, estruendosos |
| Táctil | Ropa de algodón, peluches suaves | Contacto leve | Etiquetas de ropa, texturas rugosas |
| Vestibular | Columpios, saltos | Caminar normal | Movimiento rápido, alturas |
3. Probar y ajustar
Una vez identificado el perfil sensorial preliminar, puedes realizar pequeños ajustes en su entorno y rutinas:
- Si busca presión o contacto, ofrece opciones que pueda aceptar o retirar; no impongas masajes ni uses mantas con peso sin valorar antes su seguridad y supervisión.
- Si se desregula con ruidos fuertes, usa auriculares con cancelación de ruido.
- Si busca movimiento constante, incorpora actividades como saltar o trepar.
4. Crear una «mochila de rescate sensorial»
Con la información recopilada, prepara un kit con objetos que ayuden a la regulación sensorial de tu hijo. Puede incluir:
- Juguetes sensoriales (fidgets, pelotas antiestrés, plastilina).
- Auriculares con cancelación de ruido.
- Gafas de sol si la luz es molesta.
- Snacks con texturas y sabores agradables.
- Un material suave elegido por la persona; evita incluir peso como recomendación general y revisa siempre comodidad, movilidad y seguridad.
5. Reevaluación continua
El perfil sensorial no es estático; los niños pueden cambiar sus respuestas a ciertos estímulos con el tiempo. Repite la observación cada cierto tiempo y ajusta estrategias según sea necesario.
Conclusión
Conocer el perfil sensorial de tu hijo puede ayudarte a comprender muchas de sus reacciones y a prevenir situaciones de sobrecarga. Aunque un terapeuta ocupacional puede brindar una evaluación profesional muchísimo más completa, este ejercicio casero puede ser una gran herramienta para mejorar su calidad de vida y crear un entorno más amigable para sus necesidades. En ningún caso sustituye un perfil sensorial profesional.
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Bibliografía
- Ayres, A. J. (2005). Sensory Integration and the Child. Western Psychological Services.
- Dunn, W. (2001). The Sensory Profile Manual. Psychological Corporation.
- Prizant, B. M. (2015). Uniquely Human: A Different Way of Seeing Autism. Simon & Schuster.
Susana Ariza
Coach especializada en neurodiversidad y fundadora de Vivir el Autismo.


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