Entender el perfil sensorial de tu hijo puede cambiarte la vida diaria. No es exageración. Porque muchas cosas que desde fuera parecen “manías”, “caprichos” o “conducta”… en realidad son su forma de sobrevivir a un mundo que a veces le entra demasiado fuerte por los sentidos. Y cuando una madre o un padre por fin lo ve así, deja de pelearse con su hijo y empieza a acompañarlo con estrategia.
Lo que pasa es que solemos mirar la conducta sin mirar el origen: ¿qué está sintiendo su cuerpo?, ¿qué le está molestando?, ¿qué está buscando?, ¿qué intenta evitar?, ¿qué necesita para regularse? El perfil sensorial es una especie de “mapa” que nos ayuda a entender por qué un niño se tapa los oídos, evita ciertas ropas, se mueve sin parar, se derrumba en sitios concretos o se queda como “apagado”.
En este post te lo explico con claridad y con ejemplos, y además te dejo recomendaciones prácticas para casa y para el cole, desde un enfoque respetuoso (sin “corregir al niño”, sino ajustando el entorno).
Antes de empezar: una idea que te va a quitar culpa
Tu hijo no se desborda “porque quiere”. Y tampoco busca estímulos “para fastidiar”. Su sistema sensorial puede estar recibiendo demasiado (hipersensibilidad) o recibiendo demasiado poco (hiposensibilidad). Y según eso, su cuerpo hace lo que puede: escapar, taparse, moverse, gritar, repetirse, correr, tirarse al suelo, buscar presión…
Cuando entiendes esto, cambia la mirada: ya no es “¿cómo lo corto?” sino “¿qué le pasa?”. Y ahí es donde aparecen los ajustes razonables, la anticipación, las pausas y las estrategias de regulación.
Si además te ayuda poner nombre a lo que muchas personas llaman “conducta”, aquí tienes una entrada tuya que encaja muy bien con esta idea (porque muchas veces el desborde sensorial se confunde con “rabieta”): Cómo distinguir una crisis de una rabieta en el autismo.
Los 4 perfiles sensoriales (con ejemplos reales)
Voy a usar una forma muy práctica de explicarlo: combinando hiper/hipo (si percibe demasiado o demasiado poco) con activo/pasivo (si busca o evita de forma evidente, o si se queda “tragándose” el malestar).
Ojo: un mismo niño puede tener rasgos de varios perfiles según el sentido (por ejemplo: hiper al sonido, pero hipo a la propiocepción). Esto es normal.
1. Hipersensible y Activo
Características:
- Responde intensamente a estímulos sensoriales como luces brillantes, sonidos fuertes o texturas incómodas.
- Intenta escapar del estímulo de forma visible: se tapa los oídos, se cubre los ojos, se aleja, empuja, grita o se niega.
- Puede mostrarse irritable, ansioso o “desbordado” en ambientes estimulantes (supermercado, colegio, cumpleaños, centros comerciales).
Ejemplos típicos (para que lo veas claro):
- Entra a un sitio y a los 2 minutos ya está tapándose los oídos o queriendo salir.
- No soporta ciertas etiquetas, costuras, calcetines o tejidos y se pone muy nervioso.
- Se activa mucho con olores (perfumes, comida fuerte) y puede incluso tener arcadas.
- En el cole, cuando hay ruido o muchas instrucciones a la vez, se bloquea o explota.
Recomendaciones terapéuticas (casa y calle):
- Reducir el estímulo cuando se pueda: luz más suave, menos ruido, espacios tranquilos.
- Preparar un kit sensorial: auriculares, gorra/visera, gafas de sol si lo necesita, objeto regulador (mordedor, fidget), agua.
- Anticipar: “vamos a estar 10 minutos” + salida clara.
- Plan “escape digno”: un sitio al que ir si se satura (baño, coche, pasillo, rincón tranquilo).
En el cole, muchas veces lo que más ayuda es que exista un lugar de regulación y que se respete (no como castigo, sino como apoyo). Y si tu hijo mejora muchísimo con anticipación, este post tuyo se relaciona muy bien: 📅 El calendario visual que ayuda a regular a tu hijo (y te cambia la vida).
2. Hipersensible y Pasivo
Características:
- También percibe los estímulos como intensos, pero no siempre los evita de forma evidente.
- Puede parecer “tranquilo” por fuera, pero está haciendo un esfuerzo enorme por dentro.
- Se cansa rápido, se apaga, se desconecta o se bloquea después de estímulos fuertes.
Ejemplos típicos:
- En el cumpleaños no monta nada… pero al llegar a casa se derrumba.
- En el cole aguanta, aguanta, aguanta… y luego aparecen crisis en casa.
- Se vuelve más rígido, más sensible, más irritable cuando acumula días intensos.
- No protesta en el momento, pero evita volver al lugar (por ejemplo, no quiere ir al súper nunca más).
Recomendaciones terapéuticas:
- Prevenir acumulación: alternar actividades demandantes con descansos reales.
- Crear un “ritual de descarga” al llegar a casa: manta pesada si le va bien, rincón tranquilo, música suave, tiempo sin preguntas.
- No confundir “no protestar” con “estar bien”. Pregúntate: ¿cómo está su cuerpo?, ¿cómo duerme?, ¿cómo come?, ¿cómo se regula?
Este perfil suele estar muy conectado con el cansancio, el sueño y la ansiedad. Si en tu hijo el sueño se desordena cuando el día ha sido muy estimulante, no es casualidad: el cuerpo no “apaga” fácil cuando está en alarma.
3. Hiposensible y Activo
Características:
- Necesita más estímulo para sentir y registrar.
- Busca activamente sensaciones: moverse, chocar, saltar, correr, girar, tocarlo todo, presionarse.
- Puede parecer “incansable” o “hiperactivo”, pero muchas veces es búsqueda sensorial para regularse.
Ejemplos típicos:
- Camina de puntillas, salta sin parar, corre de un lado a otro.
- Se tira al suelo o se deja caer (no siempre es oposición: a veces es propiocepción).
- Le gusta chocar, empujar, apretarse, morder cosas, meterse en sitios estrechos.
- En clase le cuesta estar sentado porque su cuerpo “no se siente” suficiente sin movimiento.
Recomendaciones terapéuticas:
- Dar “dosis” de movimiento programadas (mejor eso que perseguirlo todo el día diciendo “para”).
- Actividades de “trabajo pesado” (seguras y adaptadas): empujar un carro, llevar bolsas ligeras, ayudar a mover cojines, juegos de arrastre.
- Ofrecer alternativas aceptables: saltar en un mini-trampolín, banda elástica en silla, fidgets, mordedores si los necesita.
- En el cole: pausas de movimiento pactadas, asiento dinámico si procede, tareas con movimiento.
Este perfil es el que suele despertar más “qué dirán” en público, porque la gente ve saltos, ruidos, movimientos raros… y juzga. Pero muchas veces ese movimiento es precisamente lo que evita un desborde mayor.
4. Hiposensible y Pasivo
Características:
- Tiene un umbral alto: le cuesta registrar estímulos, y por eso parece “desconectado”.
- No busca sensaciones de forma evidente, pero puede necesitar apoyos para activarse y participar.
- A veces parece lento, apagado, con poca respuesta a lo que pasa alrededor.
Ejemplos típicos:
- No se da cuenta de que tiene frío o calor hasta que ya está fatal.
- No nota pequeñas heridas o molestias, o no las comunica con claridad.
- Le cuesta iniciar tareas y transiciones (inercia muy marcada).
- Puede quedarse mirando, como “en su mundo”, especialmente si el entorno no le engancha.
Recomendaciones terapéuticas:
- Ayudarle con activación suave: música rítmica, movimiento ligero, rutinas muy predecibles.
- Señales visuales para iniciar (primero/después, checklist, temporizador).
- Reducir demandas verbales largas: pocas palabras, pasos pequeños.
- En transiciones: avisos y tiempo real para cambiar de tarea.
Este perfil muchas veces se malinterpreta como “pasotismo” o “desmotivación”. Y no: es un sistema que necesita más ayuda para arrancar y sostener.
Cómo identificar el perfil sensorial de tu hijo sin volverte loca
Te dejo un método simple (de madre/padre, no de manual) para observar patrones:
- 1) ¿Qué situaciones lo desbordan? (ruido, luces, ropa, multitudes, olores, transiciones, tacto…)
- 2) ¿Qué hace su cuerpo? (escapa, se tapa, grita, se mueve, se congela, se apaga…)
- 3) ¿Qué lo calma de verdad? (silencio, presión, movimiento, rutina, oscuridad, agua…)
- 4) ¿Qué empeora todo? (prisa, órdenes largas, insistencia, castigos, “mírame”, “para ya”).
Con esas 4 preguntas, muchas familias ya ven el patrón principal. Y a partir de ahí, ya puedes hacer ajustes reales, sin ir a ciegas.
Ajustes razonables que suelen funcionar (en casa y en el cole)
Esto es lo más práctico: no cambiar al niño, sino ajustar el entorno. Te dejo un listado de “pequeñas palancas” que, cuando encajan, bajan muchísimo el estrés:
- Anticipación visual (agenda, calendario, primero/después).
- Pausas sensoriales pactadas (no como premio, como necesidad).
- Reducir carga verbal: menos palabras, más claridad.
- Rutinas estables + flexibilidad progresiva (no al revés).
- Herramientas de regulación disponibles: auriculares, fidget, objeto de presión, rincón tranquilo.
- Transiciones con puente: avisos + temporizador + plan de salida.
Y un recordatorio importante: cuando un niño se desborda, no está “eligiendo portarse mal”. Su cuerpo está respondiendo. Si tú bajas la alarma, él tiene más posibilidades de volver.
Cierre
Si tuviera que resumirlo en una sola frase sería esta: cuando entiendes el perfil sensorial de tu hijo, empiezas a prevenir en vez de apagar fuegos. Empiezas a anticipar, a ajustar, a acompañar… y tu hijo se siente menos atacado por el mundo.
No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas empezar por una cosa: identificar qué le desborda y qué le regula, y elegir un ajuste pequeño que le haga la vida más habitable.
Pregunta para comentarios: ¿qué es lo que más desborda a tu hijo: el ruido, la ropa, las transiciones, los sitios con gente, o el “tener que estar quieto”? Si te apetece, cuéntamelo en una frase (o con un ❤️) y lo vemos.


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