Si has llegado aquí buscando por qué algunos niños autistas no desarrollan el lenguaje verbal, es muy probable que estés en ese punto en el que la cabeza no para: “¿y si no habla nunca?”, “¿y si estamos haciendo algo mal?”, “¿y si se queda atrás?”. Y antes de entrar en nada técnico, te lo digo claro: no es culpa tuya. Y que un niño no hable no significa que no entienda, ni que no tenga nada que decir.
Uno de los mitos más extendidos sobre el autismo es pensar que el lenguaje verbal “llega” igual para todos, solo que más tarde. Y no. En el espectro hay perfiles muy distintos: algunas personas hablan desde muy pequeñas, otras tienen habla que aparece y desaparece según el día, otras hablan en casa pero no en el cole… y algunas pueden no desarrollar el habla oral.
Y aquí viene lo importante: cuando el habla no aparece, lo que una familia necesita no es más presión ni más “a ver si lo sueltas”. Lo que necesita es un mapa: posibles causas, señales que observar, y sobre todo qué hacer para que tu hijo pueda comunicarse ya, sin esperar a que llegue la palabra.
Si quieres hilar esto con un enfoque de derechos (porque lo es), esta entrada tuya encaja perfecto: La comunicación es un derecho: por qué todos los niños no hablantes o con habla poco fiable necesitan CAA.
1. Apraxia del habla
La apraxia del habla es una dificultad motora en la planificación y coordinación de los movimientos necesarios para hablar. En pocas palabras: el niño puede saber lo que quiere decir, pero el “programa motor” para producir el habla no se activa o no sale limpio. No es “que no quiera”. Es que el cuerpo no consigue organizarlo.
📌 Signos que pueden hacerte sospechar de apraxia (no son diagnóstico, pero ayudan a observar):
- ✔ Dificultad para imitar sonidos o palabras.
- ✔ Errores en la secuencia de sonidos (a veces dice una cosa, a veces otra).
- ✔ Mucha más dificultad con palabras largas.
- ✔ Variabilidad en la pronunciación de una misma palabra.
- ✔ Parece que “lo intenta” pero no le sale, y se frustra.
🔹 Cómo ayudar (sin quemarte):
- Buscar un/a logopeda que conozca bien dificultades motoras del habla y que no base el trabajo solo en “repite”.
- Reducir la presión: si cada intento se convierte en examen, el bloqueo aumenta.
- Mientras se trabaja el habla, no esperar para comunicarse: introducir CAA para que tu hijo tenga una vía funcional ya.
Esto es crucial: la CAA no “quita” lenguaje. La CAA quita frustración. Y cuando baja la frustración, muchas veces el niño está más disponible para aprender.
Si estás en ese punto de “vale, quiero hacerlo bien, pero ¿cómo empiezo sin liarme?”, esta otra entrada tuya ayuda mucho: Implantación de CAA: claves para Proloquo2Go y AsTeRICS Grid.
2. Dificultades en el procesamiento del lenguaje
En algunos peques, el problema no está en “la boca”, sino en cómo el cerebro recibe, filtra y organiza el lenguaje que oye. El habla oral es rápida, cambia constantemente, está llena de matices… y si el procesamiento auditivo o lingüístico va a otro ritmo, el niño puede quedarse atrás en esa carrera.
📌 Señales frecuentes:
- ✔ Dificultad para comprender instrucciones largas o encadenadas.
- ✔ Problemas para “segmentar” el habla en palabras comprensibles (como si el lenguaje viniera en bloque).
- ✔ Le cuesta seguir conversaciones rápidas o con cambios de tema.
- ✔ Parece que “no escucha”… pero en realidad está saturado o no puede filtrar el ruido.
🔹 Cómo ayudar:
- Hablar con frases cortas, claras y con pausa.
- Acompañar el lenguaje con apoyos visuales (primero/después, pictos, gestos).
- Reducir el ruido cuando sea posible y dar tiempo real de respuesta.
- Repetir de forma consistente (sin cambiar la frase cada vez, porque eso confunde más).
Y aquí se conecta muchísimo con lo sensorial: si el ambiente está “alto” (ruido, luces, gente, estrés), el cerebro filtra peor. Por eso muchos niños parecen “entender menos” en la calle o en el cole que en casa.
Si quieres entender mejor ese mapa sensorial (que explica muchísimo del día a día), esta entrada tuya encaja muy bien: La importancia del perfil sensorial.
3. Mutismo situacional o intermitente
Hay niños que sí tienen lenguaje oral, pero no lo usan en determinados contextos: en el cole, con extraños, en situaciones de presión, en lugares con mucho ruido… A veces se ve como “es tímido” o “se pone terco”, pero muchas familias describen otra cosa: se queda sin voz. Como si el cuerpo cerrara la salida.
📌 Señales:
- ✔ Habla en casa, pero fuera no.
- ✔ Habla con una persona concreta, pero no con otras.
- ✔ En momentos de ansiedad o desborde, el habla desaparece.
- ✔ Puede comunicarse por gestos o señalando, pero no con voz.
🔹 Cómo ayudar:
- No convertirlo en una batalla (“venga, saluda”, “di gracias”, “dilo tú”).
- Dar alternativas válidas de comunicación (señalar, pictos, comunicador, tarjetas).
- Trabajar la seguridad y la previsibilidad del contexto (anticipación, rutinas, acuerdos).
- Proteger el sistema nervioso: si el niño está en modo alarma, pedir habla es pedir demasiado.
Esto también enlaza con algo que tú trabajas mucho: diferenciar lo que la gente llama “conducta” de un desborde real. Si estás en ese punto de “no sé si es rabieta o crisis”, este post tuyo es muy útil para ordenarte: Cómo distinguir una crisis de una rabieta en el autismo.
4. Preferencia por formas de comunicación no verbales
Esto es importante decirlo con respeto: no todas las personas tienen como objetivo “hablar”. Algunas se comunican mejor de otras maneras: con gestos, con imágenes, con escritura, con teclados, con señalamientos… y eso sigue siendo comunicación.
A veces el habla oral no aparece porque:
- Es demasiado demandante a nivel motor o sensorial.
- No les resulta eficiente para lo que necesitan expresar.
- Su cerebro procesa mejor lo visual que lo auditivo.
- Han aprendido que otras vías les funcionan mejor (y eso está bien).
🔹 Cómo ayudar:
- Validar la comunicación no verbal como comunicación real (no como “menos”).
- Potenciar CAA como un puente: pictos, tableros, apps, señalización de opciones.
- Modelar sin exigir: que el entorno use la herramienta para que el niño la vea viva.
Y aquí aprovecho para enlazar con el post del día 7, porque encaja perfecto con este punto: muchas personas confunden comunicación con inteligencia, y no tiene nada que ver. La inteligencia en los autistas no hablantes: rompiendo estigmas.
5. Factores sensoriales y reguladores
Este punto explica más de lo que parece. El lenguaje oral requiere un cuerpo relativamente regulado: coordinación, respiración, control motor fino, atención… Si un niño vive en sobrecarga sensorial constante o en ansiedad alta, el habla puede quedar en “segundo plano” porque el sistema está ocupado sobreviviendo.
📌 Señales de que lo sensorial está influyendo mucho:
- ✔ Se tapa los oídos, evita ciertos lugares, se activa con ruidos.
- ✔ Rechaza texturas, ropa, cepillado de dientes, cortes de pelo.
- ✔ Necesita moverse constantemente para regularse.
- ✔ Tiene crisis después de días “intensos” (cole, eventos, cambios).
- ✔ Duerme peor cuando hay más estímulo o cambios.
🔹 Cómo ayudar:
- Observar el patrón: qué desborda y qué regula.
- Meter pausas sensoriales reales (no como premio, como necesidad).
- Reducir exigencia verbal en momentos de saturación: menos palabras, más visual.
- Usar herramientas de apoyo (auriculares, objetos reguladores, espacios de calma).
De nuevo, aquí encaja perfecto tu post del perfil sensorial: La importancia del perfil sensorial.
Lo más importante: que tu hijo pueda comunicarse YA
Después de leer todo esto, es fácil quedarse con miedo. Pero yo quiero que te quedes con una idea práctica: no hay que esperar al lenguaje oral para trabajar la comunicación. La comunicación se puede construir por muchas vías, y cuanto antes se abra una vía funcional, mejor para todos.
Aquí tienes un plan realista (de vida real, no de manual perfecto):
- 1) Elige una vía de comunicación accesible: pictos, tablero, app, gestos… lo que vuestro día a día pueda sostener.
- 2) Empieza con vocabulario útil: sí/no, parar, ayuda, más, descanso, dolor, quiero/no quiero.
- 3) Modela tú: úsalo mientras hablas. Sin exigirle que lo use “bien”.
- 4) Úsalo también para comentar (no solo para pedir): “me gusta”, “otra vez”, “qué ruido”, “vamos”, “bien”.
- 5) Protege el vínculo: si cada interacción acaba en presión, el niño se cierra más.
Y si estás buscando apps o herramientas para empezar con CAA sin liarte, enlazo el post del día 6 porque viene al pelo: Las mejores apps para niños autistas: herramientas para facilitar el día a día.
Preguntas que te pueden estar machacando (y respuestas honestas)
“¿Y si no habla nunca?”
Entonces no se acaba el mundo. De verdad. Se construye comunicación por otras vías. Y tu hijo puede aprender, relacionarse, decidir, tener humor, personalidad y vida plena. El objetivo es que pueda expresarse, no que lo haga de una única manera.
“¿He hecho algo mal?”
No. Lo que sí puede marcar la diferencia es qué apoyos ofrecéis ahora: menos presión y más acceso a comunicación.
“¿Y si le meto CAA y ya no habla?”
La CAA no “apaga” el lenguaje. Lo que apaga el lenguaje muchas veces es la frustración, la ansiedad y la falta de una vía para comunicarse. La CAA suele hacer lo contrario: abrir puertas.
Cierre
Si tuviera que resumirte este post en una frase, sería esta: por qué algunos niños autistas no desarrollan el lenguaje verbal no tiene una sola causa, y casi nunca se arregla con presión. Se entiende mirando el perfil del niño (motor, sensorial, emocional, lingüístico) y se acompaña ofreciendo una vía de comunicación que funcione.
Tu hijo no está “fallando”. Tu hijo está haciendo lo que puede con el cuerpo y el cerebro que tiene. Y cuando el entorno se adapta, cuando hay CAA, cuando hay apoyos visuales y menos exigencia, muchas cosas se colocan.
Pregunta para comentarios: ¿qué es lo que más te preocupa ahora mismo: que no aparezca el habla, que en el cole no lo entiendan, o sentir que nadie te guía? Si te apetece, déjalo en una frase (o un ❤️) y te leo.


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