Hablar no es lo mismo que pensar. Y, aun así, a muchísimas familias les toca vivirlo: la gente mira a su hijo, ve que no habla (o que su habla no le sirve para comunicarse) y asume, sin más, que “no entiende”. Por eso es tan importante hablar de la inteligencia en los autistas no hablantes: porque el estigma no solo duele… también limita oportunidades, derechos y apoyos.
Si eres madre o padre, seguramente ya lo has visto en mil situaciones: tu hijo capta cosas que nadie imagina, resuelve de otra forma, recuerda detalles, se orienta con señales mínimas… y, aun así, cuando llega el momento de expresarlo, el mundo no sabe leerle. No porque él no tenga nada que decir, sino porque la vía “típica” (la palabra oral) no es la que le funciona.
Este post es para romper esa confusión peligrosa: no hablar no significa no comprender. Y también para darte herramientas prácticas (en casa y en el cole) para que tu hijo pueda mostrar todo lo que sabe, sin que su comunicación sea una barrera.
1. Diversas formas de inteligencia
Durante años nos han vendido una idea muy estrecha de “inteligencia”: hablar rápido, contestar bien, seguir instrucciones, sacar buenas notas… Pero la inteligencia es mucho más amplia. Hay niños autistas no hablantes que muestran fortalezas increíbles en:
- memoria visual (recuerdan rutas, lugares, caras, secuencias),
- patrones (detectan regularidades que otros no ven),
- lógica (resuelven sin necesidad de explicarlo con palabras),
- sensibilidad perceptiva (captan cambios mínimos),
- aprendizaje por observación (aprenden “mirando” sin que lo parezca),
- intereses profundos (cuando algo les engancha, llegan muy lejos).
¿El problema? Que si la escuela o el entorno solo valida la inteligencia cuando viene envuelta en una respuesta verbal rápida, muchos niños quedan etiquetados injustamente. Y eso, a la larga, condiciona expectativas, apoyos y autoestima.
Idea clave para madres y padres: tu hijo no tiene que demostrar su inteligencia “como lo haría otro niño”. Tiene derecho a que se le evalúe y se le enseñe con herramientas que sí le permitan mostrar lo que sabe.
2. Problemas en la comunicación no implican falta de comprensión
Esta es una de las confusiones más dolorosas. Un niño puede entender muchísimo y, aun así, no ser capaz de:
- responder a la primera,
- mirar a los ojos mientras procesa,
- contestar bajo presión,
- usar la palabra oral cuando está ansioso o saturado,
- explicar “por qué” aunque lo sepa,
- hablar en un ambiente ruidoso o impredecible.
Y aquí aparece algo que muchas familias viven sin nombre: la diferencia entre tener el pensamiento y poder sacarlo hacia fuera. En algunos peques, la salida oral se bloquea. En otros, el cuerpo no obedece. En otros, la respuesta llega… pero llega tarde. ¿Significa que no entienden? No. Significa que el canal de salida está comprometido.
Si quieres hilarlo con tu contenido (porque este tema es fundamental), esta entrada tuya encaja perfecta:
Consejo práctico para casa: cuando alguien diga “no entiende”, prueba a responder con calma: “entiende, pero necesita otra forma de expresar lo que sabe”. Cambia el marco por completo.
3. La importancia del tiempo de procesamiento
Muchos niños autistas (hablen o no) necesitan más tiempo para procesar. El problema es que el mundo no espera: preguntan, miran, insisten, repiten, aumentan la presión… y el niño se bloquea más.
Piensa en esto: si tuvieras que responder a un examen en un idioma que no dominas, con ruido, luces fuertes y alguien mirándote fijamente diciendo “venga, contesta”… ¿te saldría mejor o peor? Pues algo así.
Qué cambia muchísimo:
- hacer la pregunta y callar (sí, callar de verdad),
- dar 10–20 segundos antes de repetir,
- si repites, repetir igual (no cambiar la pregunta),
- ofrecer opciones visuales (“esto / esto”) en vez de exigir una respuesta oral.
En el cole, este punto es oro. Muchas veces el niño “falla” no por no saber, sino por no llegar a tiempo. Y si la evaluación está basada en rapidez, es injusta.
4. La comunicación alternativa como puerta (no como último recurso)
Hay una idea que aún pesa: “si le damos CAA, ya no hablará”. Y eso deja a demasiados niños atrapados. La CAA no es rendirse. Es abrir una puerta.
La Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) puede incluir:
- pictogramas,
- tableros,
- gestos,
- señalar,
- tecnología (apps/comunicadores),
- apoyos visuales para anticipar y regular.
Y lo más bonito: cuando un niño por fin puede decir “no”, “para”, “me duele”, “tengo miedo”, “quiero descanso”… muchas conductas bajan porque ya no necesita gritarlo con el cuerpo.
Si quieres una herramienta práctica para crear materiales visuales e historias sociales con pictos, aquí tienes tu post (muy útil para madres y padres):
ARAWORD: el procesador con pictogramas (gratis) para crear historias sociales y rutinas
5. Cómo los sistemas de CAA ayudan a mostrar la inteligencia
Este punto es clave: un comunicador no sirve solo para pedir “agua” o “galleta”. Sirve para que tu hijo pueda:
- responder (aunque no sea oral),
- participar en clase,
- demostrar comprensión,
- contar lo que le pasa,
- aprender con menos frustración,
- tomar decisiones y tener control.
Cuando no hay un sistema de comunicación accesible, pasa esto: el niño sabe, pero no puede mostrarlo. Y entonces llegan etiquetas injustas. Con CAA, muchas familias viven un cambio brutal: de “parece que no entiende” a “madre mía, lo estaba entendiendo todo”.
Si estás empezando con comunicadores, te dejo una entrada tuya muy concreta y práctica (vale oro para que no se convierta en otra lucha):
Implantación de CAA: Claves para Proloquo2Go y Asterics Grid
3 claves para que el comunicador no se quede “muerto”
- Modelado sin examen: tú lo usas mientras hablas. No es “a ver si sabes”.
- Vocabulario funcional: no empieces por colores y animales. Empieza por necesidades reales: parar, ayuda, descanso, dolor, sí/no, más, quiero, no quiero.
- Constancia pequeñita: mejor 3 minutos al día durante semanas que una hora un día y luego nunca.
Y un detalle importantísimo: hay niños que, cuando por fin pueden comunicarse, empiezan a mostrar preferencias, opiniones, humor… y también “noes”. Eso no es “retroceso”. Es autonomía.
6. El potencial creativo y artístico
Muchos niños autistas no hablantes tienen una forma de percibir el mundo muy rica. A veces lo ves en:
- dibujo y diseño,
- música y ritmo,
- construcciones,
- fotografía,
- movimiento,
- creación con objetos, patrones o colores.
El error del adulto suele ser pedir “explícamelo con palabras”. Y a veces ese no es su canal. Su canal puede ser una secuencia visual, una elección en el comunicador, una muestra práctica, una demostración con objetos.
Propuesta concreta para casa (muy simple): en vez de preguntar “¿qué has hecho hoy?”, prueba con opciones visuales o con “enséñame”:
- “¿Cole o casa?” (y que señale o lo elija),
- “¿Te ha gustado o no?” (con pictos),
- “Enséñame tu parte favorita” (con fotos, objetos o señalando).
Y si tu hijo necesita anticipación para regularse y poder rendir mejor, este post tuyo se relaciona muchísimo con todo lo anterior:
📅 El calendario visual que ayuda a regular a tu hijo (y te cambia la vida)
Lo que sí puedes hacer hoy (madres y padres)
Te dejo una mini lista de acciones realistas que cambian el tono del día a día:
- Presuponer competencia: hablarle con respeto y claridad, aunque no responda oralmente.
- Dar tiempo: preguntar una vez y esperar (sin repetir tres veces seguidas).
- Ofrecer apoyos: opciones visuales, señalar, pictos, comunicador.
- Reducir presión: si está saturado, primero regular y luego pedir.
- Buscar contextos donde brilla: intereses, actividades visuales, creativas o estructuradas.
Y si estás en un cole donde aún creen que “si no habla, no entiende”, no es una pelea pequeña: es un tema de derechos. Tu hijo tiene derecho a comunicarse y a ser evaluado con accesibilidad. Ahí es donde la CAA y los apoyos visuales dejan de ser “una opción” y se convierten en una necesidad.
Porque, de verdad: la inteligencia en los autistas no hablantes no es el problema. El problema es el filtro con el que el mundo decide quién “parece” inteligente y quién no, en función de si puede demostrarlo con palabras orales.
Pregunta para comentar (si te apetece): ¿te has encontrado alguna vez con alguien que asumiera que tu hijo “no entiende” solo porque no habla? ¿Qué te habría gustado responder en ese momento?


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