Si hoy has buscado “estereotipias en el autismo” es muy probable que estés en uno de estos puntos: o te preocupa que “sea malo”, o te da miedo que la gente mire raro, o estás agotada/o de que te digan “quítale esa manía”. Y te entiendo. Porque cuando tu hijo aletea, salta, camina de puntillas, se balancea, hace sonidos repetitivos o se queda girando sobre sí mismo… no solo sientes preocupación: sientes la mirada de fuera, el juicio, y la presión de “hacer algo ya”.

Vamos a empezar por lo más importante: muchas estereotipias (stimming) no son un problema. Son una forma de autorregulación, de manejar sensaciones, de concentrarse o de expresar emoción. Y, bien acompañadas, pueden ser incluso una herramienta valiosísima para tu hijo. La clave no es “quitarlas”, sino entender qué función cumplen y asegurar que sean seguras y sostenibles.

¿Qué son las estereotipias (stimming) y por qué aparecen?

Las estereotipias son movimientos o acciones repetitivas. A veces son motoras (aleteo, balanceo, saltos, girar, caminar de puntillas), a veces vocales (zumbidos, tarareos, repetir sonidos), y a veces con objetos (girar una rueda, alinear, abrir/cerrar, mirar luces o patrones). En el autismo forman parte de los “comportamientos repetitivos” típicos del perfil neurodivergente, pero ojo: no siempre significan malestar.

En muchos casos, las estereotipias cumplen funciones muy concretas: ayudan a regularse sensorialmente, a calmar ansiedad, a sostener una transición, a soportar ruido, a bajar tensión corporal o, simplemente, a expresar alegría. La National Autistic Society lo explica de forma clara: muchas personas autistas usan estos movimientos para estimulación sensorial, calma o expresión emocional

La pregunta que cambia todo: “¿para qué le sirve?”

En lugar de “¿cómo se lo quito?”, prueba a cambiar el foco a: “¿para qué le sirve ahora mismo?”. En conducta (y en vida), casi nada ocurre “porque sí”. Incluso lo que parece aleatorio suele tener sentido en el cuerpo del niño. La investigación lleva años insistiendo en esto: entender la función del comportamiento repetitivo es clave para acompañar sin hacer daño.

Aquí tienes las funciones más comunes, con ejemplos muy de la vida real:

  • Regular el sistema sensorial: se balancea para “ordenar” el cuerpo, se aletea para soltar tensión, camina de puntillas porque el contacto del pie con el suelo le resulta más tolerable o porque necesita propiocepción.
  • Gestionar emociones: salta cuando está contento, tararea cuando está nervioso, mueve las manos cuando anticipa algo que le emociona o le asusta.
  • Concentrarse: necesita movimiento para atender; el cuerpo se mueve para que la mente pueda enfocarse (sí, pasa muchísimo).
  • Protegerse de la sobrecarga: el entorno es demasiado (ruido, luces, gente), y el stim funciona como “escudo” o “ancla”.
  • Comunicar sin palabras: a veces el cuerpo “habla”: ese aleteo puede ser “no puedo más”, ese giro puede ser “necesito escapar”, ese sonido puede ser “estoy saturado”.

Si te interesa hilar fino con esto, te recomiendo leer también La importancia del perfil sensorial, porque muchas estereotipias se entienden muchísimo mejor cuando miras el “mapa sensorial” del niño.

¿Entonces no hay que intervenir nunca?

Intervenir no es lo mismo que suprimir. Y aquí viene un matiz clave: no se trata de apagar a tu hijo para que moleste menos, sino de acompañar para que esté más cómodo, más seguro y más regulado.

Hay autores que directamente recomiendan no usar estrategias que busquen suprimir estereotipias cuando son reguladoras y no dañinas, porque pueden ser relajantes y ayudar a afrontar entornos sensorialmente difíciles.

Y la Academia Americana de Pediatría menciona los “self-stimulatory behaviors” como algo frecuente, ligado a emoción, aburrimiento o a “sintonizar” el exceso de estímulos.

Así que, en la práctica, lo razonable es esto:

  • Si es segura y le ayuda: se respeta.
  • Si le hace daño o le bloquea mucho su día a día: se acompaña buscando alternativas más seguras y ajustando el entorno (no castigando).
  • Si es por estrés/sobrecarga: se prioriza bajar demandas y aumentar regulación.

Cuándo sí conviene preocuparse (sin entrar en pánico)

Hay estereotipias que no son “inofensivas” porque implican riesgo o un sufrimiento claro. Señales de alerta típicas:

  • Autolesión: golpes en la cabeza, mordidas fuertes, arañazos intensos.
  • Riesgo físico: se lanza hacia atrás sin control, se golpea con muebles, se mete objetos peligrosos en la boca.
  • Interfiere de forma masiva: no puede comer, dormir, ir al cole o salir de casa porque está atrapado en ello por estrés constante.
  • Va a más con el tiempo junto a ansiedad alta, insomnio, irritabilidad o crisis frecuentes.

En esos casos, el objetivo no debería ser “para ya”, sino entender qué está detonando y trabajar regulación y seguridad. Si además estás dudando entre “rabieta” o “crisis”, esta entrada te puede aterrizar muchísimo: Cómo distinguir una crisis de una rabieta en el autismo.

Lo que suele empeorar las estereotipias (y casi nadie te avisa)

Aquí viene lo incómodo: muchas veces el problema no es el stim… es la reacción del entorno.

  • Regañar o cortar en seco: “¡para ya!” suele aumentar ansiedad y, con ella, la necesidad de regularse.
  • Avergonzar: “te están mirando” puede convertir una autorregulación en una experiencia de vergüenza (y eso se queda dentro).
  • Forzar quietud: pedirle a un niño que no se mueva cuando su cuerpo está pidiendo movimiento es como pedirle a alguien con tos que “no tosa”.
  • Exceso de demandas: demasiadas transiciones, demasiadas normas, demasiada prisa.

Si tu hijo hace más estereotipias en ciertos sitios (supermercado, reuniones familiares, patio del cole), casi siempre hay un motivo: sobrecarga, incertidumbre o exigencia. Y eso se trabaja mejor con prevención que con corrección.

Un método simple para entenderlas: el “ABC” sin complicarte la vida

No hace falta ser terapeuta para observar patrones. Prueba durante una semana con este mini registro mental:

  • A (antes): ¿qué pasó justo antes? ¿ruido, prisa, hambre, transición, gente, tarea difícil?
  • B (behavior): ¿qué hace exactamente? (aleteo, puntillas, sonidos, girar…)
  • C (consecuencia): ¿qué consigue? ¿se calma, se concentra, evita algo, pide espacio?

Cuando ves el patrón, dejas de sentir “esto es random” y empiezas a ver “vale, aquí hay una necesidad”. Y eso, para una madre o un padre, es poder.

Qué puedes hacer en casa (sin convertirlo en una guerra)

1) Dale permiso al cuerpo

Si está regulándose y no hay riesgo, permite. No por resignación, sino por respeto. Muchas familias notan que, cuando dejan de pelear contra el stim, baja la tensión general de casa y, curiosamente, el niño también se regula antes.

2) Aumenta “dosis” de regulación diaria

En muchos niños, las estereotipias suben cuando falta regulación de base. Cosas sencillas que suelen ayudar:

  • momentos de movimiento planificado (mini-trampolín, saltos, paseo con objetivo, baile),
  • actividades de propiocepción (empujar, arrastrar, cargar bolsas ligeras, “trabajos de fuerza” adaptados),
  • espacio tranquilo (luz baja, rincón, auriculares),
  • rutinas predecibles con margen (no todo “corre corre”).

Si el tema sensorial está muy presente, vuelve a enlazarlo con el perfil: La importancia del perfil sensorial.

3) Cuando molesta, no lo cortes: redirígelo con dignidad

Hay situaciones donde el stim puede ser muy intenso o llamar mucho la atención (por ejemplo, en una ceremonia, en consulta médica, en clase). Ahí, en vez de “prohibir”, funciona mejor ofrecer una alternativa equivalente:

  • Si aletea fuerte: pelota antiestrés, banda elástica en la silla, presiones en manos.
  • Si hace sonidos: tarareo bajito, “voz de susurro”, objeto oral seguro si busca estímulo oral.
  • Si necesita moverse: “pausa de movimiento” pactada (2 minutos fuera y vuelve), o una tarea física breve.

El mensaje que cambia su mundo es: “entiendo tu necesidad, vamos a hacerlo de forma segura”.

Qué hacer en la calle cuando la gente mira

Aquí sé que duele. Porque no es solo tu hijo: eres tú sosteniendo la escena. Y la cabeza empieza: “van a pensar…”.

Dos ideas prácticas:

  • La prioridad es regular, no explicar.
  • Tu hijo no está haciendo “algo mal”. Está haciendo algo que necesita.

Te dejo frases cortas por si te sirven (sin abrir debate):

  • “Gracias, lo tenemos.”
  • “Necesita regularse, ahora seguimos.”
  • “Danos un poco de espacio, por favor.”

Y si hoy estás en una etapa de aislamiento brutal por miedo a la mirada ajena, de verdad: no es que seas “débil”, es que estás agotada/o. A veces ayuda leer esto cuando te sientes sola en el mundo: Si estás criando en soledad, esta tribu es para ti.

En el colegio: lo que sí pediría (y cómo lo diría)

En el cole, muchas estereotipias aparecen por ruido, patio, cambios, demandas sociales. Y aquí es importante no plantearlo como “que deje de hacerlo”, sino como “qué apoyos necesita”.

Frases tipo para tutoría:

  • “Cuando hace X, normalmente está regulándose. Me gustaría que lo veamos como señal de necesidad, no como conducta a corregir.”
  • “Si el patio le desborda, ¿podemos ofrecer un espacio alternativo o una pausa sensorial?”
  • “Si necesita moverse para atender, ¿podemos usar apoyos (banda elástica, objeto de manos, asiento flexible)?”

Y si tu hijo además tiene comunicación poco fiable o no habla, esto es imprescindible como base: La comunicación es un derecho: por qué tu hijo necesita CAA.

“Pero es que a veces parece que lo hace sin venir a cuento”

Esto me lo decís muchísimo. Y aquí te digo algo: muchas estereotipias parecen “sin motivo” porque el motivo es interno. No siempre lo vemos desde fuera. Puede ser emoción, anticipación, un pensamiento repetitivo, un ruido que tú ni has notado, una luz que vibra, una etiqueta que pica, una ansiedad que sube.

Por eso, en vez de pelearte con el síntoma, ayuda más ampliar el mapa:

  • ¿Durmió bien?
  • ¿Ha comido? (hambre y bajones desregulan muchísimo)
  • ¿Ha tenido muchas transiciones hoy?
  • ¿Hay más ruido de lo normal?
  • ¿Ha estado sosteniéndose “en modo máscara” y ahora suelta en casa?

Cuando tú estás al límite: permiso para no poder con todo

Esto también hay que decirlo: hay días en los que el stim te satura. No porque no ames a tu hijo, sino porque estás cansada/o. Y si además hay ansiedad, insomnio o sensación de “no llego”, pedir apoyo psicológico o hablar con tu médico de familia puede ser un primer paso de cuidado familiar (de los de verdad, no de los de Instagram).

Cierre

Ojalá este post te deje una idea grabada: las estereotipias en el autismo no son “manías” que haya que eliminar por sistema. Son, muchas veces, lenguaje corporal y regulación. Y cuando cambiamos la mirada, pasamos de “esto me da miedo” a “vale, esto me está diciendo algo”.

Pregunta para comentarios: ¿qué estereotipia te preocupa o te pesa más por la mirada de fuera (aleteo, puntillas, sonidos, saltos, girar…)? Si te apetece, déjalo en una frase (o un ❤️) y te leo.

Bibliografía y fuentes

  • National Autistic Society. “Repeated movements and behaviour (stimming)”. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
  • American Academy of Pediatrics (AAP). “Behavior Challenges—Autism Toolkit” (menciona self-stimulatory behaviors y su relación con emoción/estimulación). :contentReference[oaicite:5]{index=5}
  • Cunningham AB, Schreibman L. “Stereotypy in Autism: The Importance of Function”. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
  • McCarty MJ. “Rethinking Stereotypies in Autism” (recomendación de no suprimir cuando son reguladoras). :contentReference[oaicite:7]{index=7}

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Comentarios

2 respuestas a «Estereotipias»

  1. […] Si buscas opciones concretas para crear “kit de calma” o apoyos sensoriales, aquí tienes recursos útiles y explicados para familias: Regulación sensorial. Y si notas que tu hijo se autorregula con movimientos repetitivos, conviene entender para qué sirven antes de cortarlos: Estereotipias: por qué no debemos detenerlas. […]

  2. […] En este punto suele aparecer una duda muy común: “¿y esto no serán estereotipias?”. A veces sí. A veces es pura búsqueda vestibular. Y muchas veces es las dos cosas a la vez. Si te interesa diferenciarlo sin juicio, aquí tienes un post que ayuda mucho: Estereotipias. […]

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