“No quiere comer nada con trozos.”
“Le dan arcadas con la fruta.”
“Solo acepta purés o yogures.”
“De pequeño le encantaba chupar limón.”
👅 Comer no es solo cuestión de gusto. Es una experiencia sensorial completa: textura, olor, temperatura, color, forma… Y para muchas personas autistas, esa experiencia puede ser demasiado.
🥄 El gusto en el autismo
Algunas personas autistas tienen hipersensibilidad oral: todo lo que pasa por su boca lo sienten de forma intensa. Otras tienen hiposensibilidad: necesitan sabores y texturas fuertes para notar algo.
Y muchas veces… hay una mezcla.
🧠 El caso de Dani
Dani tomó todo triturado hasta los 5 años. No podía con los trozos. Le daban arcadas las texturas irregulares, la piel de la fruta, el arroz. Y sin embargo… ¡le encantaba chupar limón!
No era una contradicción. Era su forma de regular su sistema sensorial. Texturas suaves para no sobrecargarse… y un sabor intenso para despertar su boca.
🍽️ ¿Qué señales pueden indicar sensibilidad oral?
- Evita texturas concretas (crujiente, gomosa, arenosa…)
- Se atraganta fácilmente
- Le cuesta masticar o tragar
- Le dan náuseas o arcadas con ciertos alimentos
- Se mete objetos en la boca constantemente
- Solo acepta ciertos colores o formas de comida
🛠️ ¿Qué puedes hacer como madre o padre?
- ✅ No le obligues a probar cosas nuevas de golpe
- ✅ Acepta su forma de comer como válida
- ✅ Anticípale lo que hay para comer (con imágenes si hace falta)
- ✅ Ofrécele versiones parecidas de los alimentos que sí acepta
- ✅ Respeta su necesidad de repetir menú: eso le da seguridad
- ✅ Si lo necesita, consulta con una terapeuta ocupacional experta en alimentación
Comer no tiene por qué ser una batalla. Puede ser una forma más de cuidar.
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Susana Ariza Cantero
Divulgadora de autismo
📩 susana@vivirelautismo.com
🌐 www.vivirelautismo.com
Comer es una experiencia sensorial completa
Cada bocado implica sabor, olor, temperatura, textura, aspecto, sonido y movimiento dentro de la boca. Una sola variable puede resultar imprevisible o desagradable. Rechazar un alimento no siempre es una “manía”: puede ser una forma de protegerse.
Qué puede dificultar una comida
- Texturas mezcladas, grumos o cambios entre bocados.
- Olores fuertes o alimentos muy calientes.
- Marcas, formas o presentaciones diferentes.
- Ruido, conversaciones o demasiadas personas.
- Dolor dental, estreñimiento, reflujo o dificultad para masticar.
Antes de trabajar la variedad, observa el contexto y descarta malestar físico. Si solo come con una vajilla concreta, en silencio o después de regularse, ese dato es relevante.
Acompañar sin presión
Mantén al menos una opción segura y ofrece pequeñas oportunidades de exploración sin exigir que la coma. Permite mirar, tocar, oler o acercar el alimento. Presenta cantidades pequeñas y separadas, describe la sensación y deja tiempo suficiente.
No escondas alimentos ni retires de golpe los que acepta. La presión puede aumentar la ansiedad y convertir la mesa en una amenaza.
Cuándo pedir ayuda
Consulta si hay pérdida de peso, atragantamientos, arcadas frecuentes, fatiga al comer o una dieta cada vez más limitada. La intervención debe coordinar salud, comunicación y procesamiento sensorial.
Consulta también estrategias para la selectividad alimentaria y olfato y autismo.
El objetivo es alimentarse con seguridad, dignidad y el menor sufrimiento posible.


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