El pañal no se quita, se deja. Y en el autismo, eso puede pasar a los 4… o a los 10. Y todo está bien.
Cuando hablamos de dejar el pañal, se nos cuelan muchas expectativas: la edad, lo “normal”, el qué dirán. Pero cuando tienes un hijo autista, te das cuenta de que lo importante no es la edad, sino el respeto.
Aquí van algunas historias reales de familias que lo vivieron sin recetas mágicas, pero con paciencia, amor y mucha verdad:
Los que lo lograron tarde, pero lo lograron
- “Mi hijo por fin ya va al baño a sus 9 años y un mes. Ya no se hace en su ropa.” (Dalia)
- “Mi hija lo dejó a los 7 años. El pipí fue fácil, pero el segundo costó más.” (Catalina)
- “Mi niño tiene casi 4 años y ya va al baño. Con pictogramas y mucho amor, lo conseguimos.” (Mariam)
Los que aún están en camino
- “Mi peque va por 4 años y medio y no avisa cuando se ha manchado el pañal. No tiene prisa, y nosotros tampoco.” (Judiña)
- “Mi hijo tiene 10 años y recién está empezando. Aún usa pañal, pero poco a poco.” (Fuentes)
- “Con 7 años ha vuelto al pañal. Creo que es por el cambio de colegio.” (Ana María)
Las que cargaron con culpa… hasta que entendieron
“Me sentía la peor madre por haberle exigido lo mismo que a sus hermanas, sin saber que necesitaba un diagnóstico sensorial. No lo hacía por capricho.” (Concepción)
Lo que ayudó en algunos casos
- Pictogramas con la foto del niño
- Usar los veranos para entrenar sin presión
- Refuerzos positivos cuando lograban algo
- Sentarlos en el orinal sin prisa, solo para que el cuerpo lo sienta como opción
- Validar los retrocesos como parte natural del proceso
Lo que todas las historias tienen en común: amor y paciencia
Dejar el pañal no es una carrera. No hay trofeos por hacerlo antes. Lo que sí importa es que tu hijo sienta seguridad, comprensión y que tú estés ahí, incluso cuando parezca que no hay avances.
No eres mala madre si no lo ha conseguido aún. Tampoco si hubo retrocesos. Estás criando en condiciones difíciles y lo estás haciendo lo mejor que puedes.


Deja una respuesta