Este post es para ti si alguna vez has escuchado (o te han dicho) algo como: “si no habla, no entiende” o “si no responde, es que no puede”. Porque la realidad es otra: los autistas no hablantes llevan años demostrándonos que la ausencia de habla no significa ausencia de pensamiento, inteligencia, emociones o deseo de comunicarse.
A lo largo del tiempo, muchas personas autistas sin habla (o con habla poco fiable) han conseguido expresar ideas complejas, escribir libros, dar charlas, defender derechos y mostrar su mundo interior… cuando han tenido acceso real a herramientas de comunicación y a un entorno que no las subestima.
En este artículo te comparto ejemplos inspiradores (con nombres) y, además, una parte práctica: qué significa realmente “no hablante”, por qué es tan frecuente que se les infravalore y cómo puedes apoyar tú (en casa y en la escuela) para que la comunicación sea un derecho, no un privilegio.
Hablar no es lo mismo que comunicarse
Cuando pensamos en comunicación solemos pensar en “habla”. Pero la comunicación es mucho más: es señalar, escribir, mirar, teclear, usar pictogramas, elegir entre opciones, entregar una tarjeta, usar un comunicador, usar un tablero de letras… y también es regular el cuerpo para poder acceder a todo eso.
Hay autistas que no hablan nunca. Otros hablan a ratos. Otros repiten palabras (ecolalia) pero no consiguen usarlas de forma funcional en todas las situaciones. Y otros pueden hablar “bien” en contextos tranquilos y quedarse sin habla cuando hay ansiedad, sobrecarga sensorial o cansancio.
Por eso, cuando alguien no habla, la pregunta no debería ser “¿por qué no habla?”, sino:
- ¿Qué necesita para poder expresarse?
- ¿Qué barreras (sensoriales, motrices, de acceso, de expectativas) están bloqueando su comunicación?
- ¿Qué sistema alternativo o aumentativo le permitiría decir lo que ya piensa?
Si estás empezando con este tema, te puede ayudar leer: ARAWORD (ARASAAC): crear rutinas e historias sociales con pictogramas.
Ejemplos de autistas no hablantes que han logrado comunicarse
Los siguientes ejemplos no están aquí para convertir a nadie en “modelo perfecto” ni para exigir resultados a nuestros peques. Están aquí para recordar algo esencial: cuando se da acceso, aparece la voz (aunque no sea una voz hablada).
1) Carly Fleischmann
Carly Fleischmann es una mujer autista no hablante que cambió la forma en que muchas personas entendían el autismo. Durante su infancia, se asumió que tenía una discapacidad intelectual severa, pero a los 11 años logró escribir en una computadora por primera vez. Sus mensajes mostraron pensamientos complejos, sensibilidad, humor y claridad.
Su historia nos deja una lección enorme: a veces lo que falta no es “capacidad”, sino acceso. Cuando el canal de salida (el habla) no está disponible, el pensamiento puede seguir ahí. Y cuando se abre un canal alternativo, el mundo interno aparece.
2) Ido Kedar
Ido Kedar es autor y defensor de derechos. Aunque no puede hablar, aprendió a comunicarse mediante un teclado y un tablero de letras. En sus textos explica algo que muchas familias reconocen de inmediato: la frustración de entenderlo todo y no poder demostrarlo, y el daño que hace que el entorno hable como si no existiera.
Su caso pone sobre la mesa una realidad incómoda pero necesaria: cuando a alguien se le trata como si “no entendiera”, el daño no es solo académico. Es emocional. Es identidad. Es autoestima. Por eso es tan urgente cuidar el lenguaje que usamos y las suposiciones que hacemos.
3) Naoki Higashida
Naoki Higashida es autor de La razón por la que salto. Comenzó a comunicarse con un tablero de letras cuando era niño. Su obra ofrece una mirada en primera persona sobre el autismo: cómo se vive el mundo por dentro, cómo se siente el cuerpo, cómo se procesa el entorno… y por qué muchas conductas tienen una lógica interna aunque desde fuera parezcan “caprichos”.
Muchísimas familias han encontrado en sus palabras una forma de entender algo que intuían: que la conducta no surge “porque sí”, sino como respuesta a sobrecarga, confusión, ansiedad o falta de acceso a comunicación.
4) Tito Mukhopadhyay
Tito Mukhopadhyay mostró desde pequeño una sensibilidad y una inteligencia profundas, pero no podía hablar. Con apoyo y acceso a la escritura, acabó convirtiéndose en escritor y poeta. Su historia derriba uno de los mitos más dañinos: “si no habla, no piensa”. No hablar no es no pensar. No hablar es no poder usar ese canal concreto.
Y aquí viene una idea importante para casa y para escuela: cuando damos por hecho que “no puede”, dejamos de ofrecer oportunidades. Y cuando dejamos de ofrecer oportunidades, se convierte en profecía. Por eso, el acceso cambia destinos.
5) Emma Zurcher-Long
Emma Zurcher-Long es una joven autista no hablante que encontró en la comunicación escrita una forma de expresarse. Su historia, compartida en el documental Unspoken, muestra algo que se repite una y otra vez: la necesidad de tiempo, calma, apoyo y un entorno que no presione ni ridiculice el método de comunicación.
Ver testimonios así no es “romantizar”. Es recordar algo básico: la comunicación no debería depender de que un cuerpo pueda hablar de una forma concreta.
Qué tienen en común estas historias
Si miras con calma, la mayoría de estas historias comparten tres ingredientes:
- Acceso a un sistema de comunicación (CAA, teclado, tablero de letras, etc.).
- Entornos que dejan de subestimar y empiezan a asumir competencia.
- Tiempo y paciencia: porque comunicarse de forma alternativa no es “apretar botones”, es construir un idioma con el cuerpo, el cerebro y el entorno.
Y por eso es tan peligroso el “si quisiera, lo haría” o el “si no habla, no entiende”. Son frases que cierran puertas.
CAA: lo que de verdad significa y por qué cambia vidas
La Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) no “quita el habla”. La CAA da acceso. Y en muchos casos, cuando el niño está menos ansioso porque por fin puede expresarse, incluso puede aparecer más habla funcional (si el cuerpo lo permite). Pero esa no es la meta. La meta es poder decir:
- “No.”
- “Me duele.”
- “Tengo miedo.”
- “Basta.”
- “Quiero irme.”
- “Otra vez.”
Si hoy tu hijo solo puede comunicar “sí/no” o “quiero/no quiero”, eso ya es enorme. No hace falta “una frase perfecta” para que su comunicación sea válida.
Si quieres recursos del propio blog sobre herramientas, te dejo dos que suelen ayudar a muchas familias:
- AsTeRICS Grid: comunicador gratuito por pictogramas
- Implantación de CAA: claves para usar comunicadores
Y si necesitas enlaces oficiales (por si quieres dejarlos también en el post):
ARASAAC: https://arasaac.org/
AsTeRICS: https://www.asterics.eu/
Qué puedes hacer tú para apoyar a un niño no hablante
1) Cambiar la suposición base: “asumo competencia”
La suposición más protectora (y más justa) es esta: asumo competencia. Es decir: asumo que entiende, que siente, que tiene algo que decir… aunque todavía no tenga el canal para expresarlo. Esta mirada cambia el tono con el que le hablamos, la paciencia, el respeto y la forma de enseñar.
Porque cuando el adulto cree que “no entiende”, habla menos, explica menos, enseña menos, y el niño recibe menos.
2) Reducir barreras sensoriales (la regulación también es comunicación)
Muchos niños no pueden acceder a la comunicación cuando el cuerpo está en alarma: ruido, luz, prisa, demasiadas preguntas, demasiada gente mirando… Si hay sobrecarga, primero bajamos la activación y después pedimos respuesta.
Si te encaja esta parte sensorial, este post suele ayudar a entender el “por qué” del cuerpo: La importancia del perfil sensorial.
3) Elegir un sistema que el niño pueda usar (de verdad)
No todos los sistemas valen para todos. Algunas familias empiezan con pictogramas. Otras con tableros de letras. Otras con un comunicador. Lo importante es que sea:
- Accesible a nivel motor (que pueda señalar, tocar o seleccionar).
- Disponible (siempre a mano, no guardado “para terapia”).
- Respetado (que el entorno lo tome en serio, sin burlas ni prisas).
Y algo clave: que se modele. Es decir, que los adultos también lo usen para hablar con él. No es “se lo doy y ya”. Es “lo integramos en la vida”.
4) Dar tiempo real (mucho más del que creemos)
Responder por CAA puede requerir:
- regular el cuerpo primero,
- buscar la palabra o símbolo,
- planificar el movimiento para señalar,
- y sostener la atención sin sobrecarga.
Eso lleva tiempo. Si preguntamos y a los dos segundos repetimos, corregimos o nos vamos, el mensaje que aprende es: “no vale la pena intentarlo”. Las pausas largas son una forma de respeto.
5) En la escuela: ajustes razonables para acceso real
Para que un alumno no hablante participe, la escuela necesita entender que la comunicación es acceso. Algunas medidas (ajustes razonables) que suelen marcar una diferencia real:
- permitir y valorar CAA como forma de respuesta,
- tiempo extra para responder,
- apoyos visuales claros,
- reducción de ruido/espacios de descanso,
- formación básica del equipo para no invalidar el sistema,
- evaluar por conocimiento, no por “habla”.
La inclusión no es “que esté sentado en clase”. Es que pueda participar, expresar, elegir y aprender con apoyos.
Una nota importante sobre “historias inspiradoras”
Estas historias no están para decir “si ellos pudieron, tú también”, ni para presionar. Están para ampliar el imaginario y combatir el estigma.
Tu hijo no tiene que escribir un libro para que su comunicación sea valiosa. A veces el progreso es poder decir “no”, “me duele”, “quiero irme”, “tengo miedo”, “otra vez”, “basta”. Eso también es enorme. Eso también cambia una vida.
Cierre
Si algo quiero que quede claro es esto: no hablar no es no pensar. Y no responder no es no entender. Muchas veces es falta de acceso, de tiempo o de seguridad para poder expresarse.
Ojalá este post sirva para que mires a los autistas no hablantes con menos suposiciones y más posibilidades. Porque cuando se da acceso, aparece la voz. Y esa voz merece ser escuchada.


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