Hay una verdad incómoda que casi nadie se atreve a decir en voz alta, pero que todas las madres y padres sienten en el cuerpo: cuando tú estás al límite, tu hijo también lo está.
No porque “se contagie” de tus emociones. Sino porque tú eres su referencia, su base segura, su faro. Y cuando el faro tiembla, el mar se vuelve más difícil de navegar.
💛 No eres una máquina. Eres un ser humano criando a otro ser humano
Cuidar a un niño autista implica:
- vigilancia constante,
- adaptaciones continuas,
- toma de decisiones difíciles,
- anticipación sensorial, emocional y conductual,
- y un nivel de desgaste que muy pocas personas comprenden.
Pero tú sigues. Cada día. Aunque duela. Aunque estés agotada. Aunque nadie te pregunte cómo estás.
Por eso este día es importante: la felicidad de tu hijo también se construye desde tu bienestar.
🌿 ¿Por qué tu salud mental es clave para su felicidad?
Porque cuando tú estás regulada:
- tu mirada es más suave,
- tu tono es más seguro,
- tu paciencia es más grande,
- tu presencia es más estable,
- y tu hijo siente que el mundo está en orden.
No necesitan perfección. Necesitan un adulto que pueda respirar.
Y cuando no puedes… ellos lo notan:
- aumentan sus explosiones,
- se hacen más rígidos,
- duermen peor,
- buscan más control,
- o se cierran más hacia dentro.
No porque “se porten mal”, sino porque tu desbordamiento les dice sin querer: “el mundo no está del todo seguro ahora”.
✨ Cuidarte no es egoísmo. Es prevención del sufrimiento de tu hijo
Hay una idea tóxica que muchas familias arrastran: “Si me cuido, descuido a mi hijo”.
No. Cuidarte es invertir en su bienestar emocional y futuro.
Cuando tú recargas, tu hijo gana:
- más calma,
- más acompañamiento respetuoso,
- más contención,
- menos gritos y menos urgencias,
- más oportunidades de conexión real.
🛠️ ¿Qué significa cuidarte cuando crías a un niño autista? (sin fantasías irreales)
No hablamos de spa, ni de fines de semana de desconexión total (ojalá). Hablamos de microcuidados reales y sostenibles:
- Tomarte 3 minutos para respirar antes de intervenir.
- Pedir ayuda sin vergüenza.
- Hacer una comida sencilla en vez de agotarte preparando la perfecta.
- Poner límites sin culpa a familiares que saturan.
- Decir “ahora no puedo, necesito un momento”.
- Apagar notificaciones que te alteran.
- Delegar una tarea concreta.
- Abrazar tu propia humanidad.
Y sobre todo: no exigirte ser una madre o padre perfecto para que tu hijo esté bien.
💬 Un recordatorio necesario: tu hijo no necesita que te rompas por él
Lo que necesita es que sigas estando. Que mantengas tu luz encendida. Que te trates con el mismo respeto que le das a él.
Tu autocuidado no es un lujo. Es su futuro.
📘 Una ayuda extra: Guía de Autocuidado para madres de peques autistas
Si al leer todo esto piensas “sí, lo entiendo… pero no sé por dónde empezar”, no estás sola. Por eso he preparado una Guía de Autocuidado para madres de niños autistas, pensada para vidas reales, con poco tiempo y mucha carga mental.
Es un recurso gratuito en PDF que puedes descargar, imprimir y tener a mano como si fuera tu pequeño botiquín emocional. Dentro encontrarás:
- Un plan de autocuidado paso a paso, pensado para madres que están al límite.
- Ejercicios sencillos de respiración, pausas conscientes y relajación para bajar el nivel de tensión en minutos.
- Ideas de “micro-descansos” que caben en tu día: antes de ir al cole, mientras tu hijo ve su vídeo favorito, en la puerta del súper…
- Herramientas para revisar tu culpa, tus exigencias imposibles y tus pensamientos automáticos de “no llego a nada”.
- Plantillas imprimibles para organizar apoyos, pedir ayuda concreta y no llevar toda la carga sola en la cabeza.
La puedes descargar aquí de forma totalmente gratuita:
Descargar la Guía de Autocuidado para madres de niños autistas (PDF)
Mi intención es que esta guía sea ese abrazo y ese empujón suave que muchas veces nadie nos da. Porque cuando tú te sostienes un poco mejor, el mundo se vuelve un lugar más seguro para tu hijo.


Deja una respuesta