Cómo enseñar a un niño Autista a perder.

Si estás intentando enseñar a un niño autista a perder, probablemente ya has vivido esto: un juego que empieza bien, una pequeña derrota, y de pronto todo se desborda. Llanto, rabia, gritos, tirar piezas, negarse a seguir… y tú con el corazón encogido pensando: “¿Cómo le ayudo sin que el juego se convierta en una batalla?”

Lo primero que quiero decirte es importante: para muchos niños autistas, perder no es “solo perder”. Puede sentirse como injusticia, como fracaso absoluto, como sorpresa intolerable o como una confirmación dolorosa de “no valgo”. Y cuando el cuerpo entra en ese modo alarma, no hay aprendizaje: hay supervivencia.

En este post vamos a bajar el problema a tierra: por qué pasa, cómo prepararlo, qué decir en el momento y qué juegos ayudan más. No para que “aprenda a perder de golpe”, sino para que el juego vuelva a ser un lugar seguro.

Por qué perder puede doler tanto en autismo

Muchos peques autistas procesan el mundo de forma más literal y rígida. Si ganan = bien. Si pierden = mal. Y a veces no existe el matiz “hoy no salió” o “he mejorado aunque no gane”.

Además, perder puede activar varias cosas a la vez:

  • Rigidez y necesidad de control: el resultado inesperado se vive como una “ruptura” del plan.
  • Tolerancia a la frustración aún en construcción: el cuerpo no sabe bajar la intensidad cuando algo duele.
  • Perfeccionismo o autoexigencia: “si no gano, no sirve”, “si me equivoco, soy malo”.
  • Dificultad para parar a tiempo: cuando se activa, cuesta muchísimo volver.

Si en casa estáis trabajando también la espera y la frustración del día a día (no solo en juegos), te puede venir muy bien este artículo: ¿Cómo le enseño a esperar? Estrategias reales para desarrollar la tolerancia a la frustración en niños autistas.

Antes de jugar: prepara el terreno (y evita la explosión)

Esto marca una diferencia enorme: muchas “crisis por perder” se previenen antes de sacar el juego.

1) Elige bien el momento

Si viene cansado, con hambre, después del cole o ya “a tope”, el juego competitivo es gasolina. En esos días funciona mejor:

  • un juego corto,
  • o un juego cooperativo,
  • o juego libre sin reglas.

2) Anticipa la regla más difícil: no siempre se gana

En un momento tranquilo (no en mitad de la rabia), deja una frase simple y repetible:

  • “En los juegos a veces se gana y a veces se aprende.”
  • “Hoy vamos a practicar jugar hasta el final, no ganar.”

3) Acuerda un “plan de pausa”

No esperes a que explote. Pacta antes qué puede hacer si se nota subiendo:

  • Señal (mano arriba / tarjeta de pausa / palabra clave).
  • Pausa de 2 minutos (agua, respirar, apretar un cojín, moverse).
  • Volver o terminar el juego con calma (sin castigo).

Esto no es “consentir”: es enseñar autorregulación con estructura.

1) Cambia el significado de perder

Para que tu hijo vea perder de otra manera, lo más efectivo es redefinirlo: perder no significa ser menos capaz. Significa que hoy el resultado fue ese. Punto.

Ojo: frases como “No pasa nada” o “Es solo un juego” a veces empeoran, porque el niño siente algo enorme y tú se lo estás minimizando. Mejor validar y dar significado nuevo.

Estrategias prácticas

  • Usa frases reales y reguladoras (sin negar lo que siente):
    “Sé que querías ganar. Perder duele.”
    “Hoy no hemos ganado, pero hemos practicado.”
    “Perder no significa hacerlo mal. Significa que hoy salió distinto.”
    “A veces se gana y a veces se aprende.”
  • Cuenta micro-historias cercanas (cotidianas, no épicas):
    “Hoy me salió regular una receta y me dio rabia, pero aprendí qué cambiar.”
  • Cambia el foco del resultado al proceso:
    “Me encantó cómo esperaste tu turno.”
    “He visto que hoy te has esforzado mucho.”

Una idea que ayuda: el objetivo no es que “le dé igual perder”. El objetivo es que pueda tolerarlo sin romperse.

2) Predica con el ejemplo

Los niños aprenden muchísimo más de lo que ven que de lo que oyen. Si tú pierdes y tu cuerpo se mantiene estable (aunque te dé rabia), le estás enseñando un camino.

Estrategias prácticas

  • Modela aceptación al perder:
    “¡Qué divertido ha sido! Hoy has ganado tú. Me ha gustado jugar contigo.”
  • Nombra tu emoción sin drama:
    “Me dio un poquito de rabia perder, voy a respirar y seguimos.”
  • Evita “dejarte ganar” siempre:
    Puede parecer amable, pero refuerza la idea de que solo se juega si se gana. Mejor adaptar el juego, no falsearlo.

Y aquí un matiz importante desde la neurodiversidad: no buscamos “moldearlo” para que encaje en lo que otros esperan (“siempre sonríe al perder”). Buscamos que tenga herramientas para regularse. Si te resuena, este enfoque te puede gustar: Cómo ayudar a un niño autista sin ‘moldearlo’ para encajar.

3) Juegos que enseñan a perder sin frustrarse

No todos los juegos son iguales. Algunos son demasiado largos, demasiado competitivos o demasiado “todo o nada”. Para empezar, suelen funcionar mejor:

Opciones que suelen ayudar

  • Juegos cooperativos (ganamos o perdemos juntos): por ejemplo, La isla prohibida. Aquí el “enemigo” es el juego, no la otra persona.
  • Juegos donde influye el azar (no todo depende de “yo”): dados, cartas, Uno… enseñan que a veces no controlamos el resultado.
  • Juegos de estrategia gradual (valorar construir paso a paso): por ejemplo, Carcassonne (según edad y tolerancia).
  • Juegos cortos con final rápido: mejor 10 minutos que 45.

Truco práctico: empieza con “micro-pérdidas”

En vez de empezar con juegos donde se pierde al final, busca situaciones donde “pierde un punto” pero el juego sigue. Así practica recuperarse y continuar.

Adapta sin culpa

  • Reduce rondas (de 10 a 3).
  • Juega por tiempo (5 minutos y se termina).
  • Usa un “comodín de pausa” por partida.
  • Elige un objetivo distinto al ganar: “hoy practicamos esperar” o “hoy practicamos terminar”.

4) Validación emocional: dejar que sienta sin “arreglarlo” rápido

Esta parte es de las más importantes. Si tu hijo siente que perder le duele y tú le dices “no pasa nada”, lo que aprende es: mis emociones molestan. Y eso aumenta tensión.

Validar no es dar la razón. Es decir: “te entiendo”. Y desde ahí, guiar.

Estrategias prácticas

  • Escucha y valida:
    “Sé que querías ganar. Es normal estar enfadado.”
    “Perder duele. Estoy contigo.”
  • Ofrece una salida corporal segura:
    “¿Quieres apretar el cojín o dar 10 saltos?”
    “Vamos a respirar conmigo.”
  • Cuando baje, una frase simple:
    “Gracias por intentarlo. ¿Hacemos una pausa o seguimos?”

Si notas que la ansiedad y la frustración están presentes también fuera del juego (tareas, cambios, “no”, esperas), aquí tienes un post muy práctico: Cómo reducir la ansiedad y la frustración en niños autistas.

5) Después del juego: reflexión y reparación

La reflexión no se hace en el pico. Se hace después, cuando ya está en calma. Ahí sí hay aprendizaje.

Ideas sencillas para hablarlo sin juicio

  • “¿Qué fue lo más difícil: perder, esperar, que cambiara el turno…?”
  • “¿Qué te ayudó un poco, aunque sea un 1%?”
  • “La próxima vez, cuando notes la rabia, ¿qué podríamos probar?”

Y si hubo gritos, tirar piezas o insultos, la reparación puede ser muy simple y sin humillación:

  • “Hoy ha sido difícil. Mañana lo intentamos otra vez. Las piezas se recogen conmigo.”
  • “No pasa nada por enfadarse. Lo que vamos a practicar es cómo hacerlo sin hacer daño.”

Frases que ayudan en el momento (lista rápida)

  • “Te ha dado rabia. Lo entiendo.”
  • “Estoy aquí contigo. Vamos a respirar.”
  • “Pausa. Dos minutos. Luego decides si sigues.”
  • “Perder duele, pero pasa. Tu cuerpo puede bajar.”
  • “Hoy practicamos terminar. Ganar no es el objetivo ahora.”

Errores comunes (muy bien intencionados) que suelen empeorar

  • Minimizar: “No pasa nada”, “qué tontería”.
  • Comparar: “Mira tu hermano cómo acepta perder”.
  • Forzar a seguir cuando ya está desregulado.
  • Dejarle ganar siempre para evitar el conflicto.
  • Convertirlo en lección moral: “los niños buenos aceptan perder”.

Lo que más ayuda es esto: estructura + validación + práctica pequeña. Es lento, sí. Pero es sólido.

Cierre

Aprender a perder no es fácil para muchos niños autistas. Pero con paciencia, comprensión y estrategias adaptadas, podemos ayudarles a construir algo mucho más importante que “saber perder”: recuperarse, regularse y seguir jugando sin miedo.

Si te apetece, cuéntame en comentarios: ¿en qué momento se rompe más vuestro juego… cuando pierde, cuando le toca esperar, cuando cambian las reglas, cuando comete un error? Y así puedo darte una idea concreta para vuestro caso.

Y para cerrar con una frase clara: enseñar a un niño autista a perder funciona mucho mejor cuando cuidamos el sistema nervioso, que cuando apretamos desde la prisa.

✨ ¿Quieres estar al día sin perderte nada?

Te aviso cuando haya contenido nuevo, recursos y guías útiles. Sin ruido. Solo lo importante.

Quiero estar al día

🌟 ¿Te ha servido este post?

Compártelo. Hay familias que hoy están justo en el punto en el que tú estabas.


🌐 Todo, ordenado, en mi web

En vivirelautismo.com tienes el blog, recursos descargables, el mapa Autism Friendly (en construcción) y las ayudas de España explicadas paso a paso.

👉 www.vivirelautismo.com


🚀 ¿Quieres unirte a la Tribu Dorada?

Una comunidad donde madres y padres de niños autistas se sienten acompañados, comprendidos y sin culpa. Aquí se viene a entender, no a corregir.

👉 Familias que Viven el Autismo


🧰 Pictos y Materiales (gratis)

Pide pictos, horarios visuales, tableros de comunicación y comparte recursos que te hayan funcionado.

👉 Pictos y Materiales – Vivir el Autismo


📍 Grupos por país

Para ayudas, trámites y recursos oficiales adaptados a tu país:

👉 España – Familias que Viven el Autismo
👉 México – Familias que Viven el Autismo

Susana Ariza Cantero
Defensora de la neurodiversidad, activista por la inclusión real
y guía de familias que quieren comprender, no corregir.
📩 susana@vivirelautismo.com
🌐 www.vivirelautismo.com
🪪 Mi tarjeta de presentación


Comentarios

Una respuesta a «Cómo enseñar a un niño Autista a perder.»

  1. […] Justo por esto, trabajar el “perder” ayuda muchísimo a la frustración general (porque el cerebro aprende que equivocarse no es peligro). Aquí lo tienes: Cómo enseñar a un niño autista a perder. […]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *